viernes, 10 de abril de 2009

PASCUA, ¿QUE PASCUA?


A pesar de que las encuestas del CIS indiquen que el 81% de los españoles se declaran católicos, ¿cuántos son los realmente practicantes? Otro diagnóstico, éste seguramente pesimista, constata que España es uno de los países más religiosos de Europa pero el menos cristiano del continente. Apreciación que se refiere al nivel epidérmico de una religiosidad que fue de hondo calado en otras épocas de la historia española. Sea de todo ello lo que fuere, los obispos, en su reciente Instrucción “Actualidad de la misión ad gentes en España”, afirman que “el proceso de globalización, el largo e intenso proceso de secularización de nuestra sociedad, la nuevas tecnologías de la comunicación, las oleadas de inmigración y de emigración, han suscitado un proceso histórico en el que se han desplazado las fronteras de la misión ad gentes en su comprensión tradicional”. El obispo de Jaén D. Ramón del Hoyo, promotor y presentador de la Instrucción, concreta: “Hoy la misión está aquí entre nosotros. Los tiempos han cambiado y mucho, por lo que es necesario nuevamente evangelizar España”.

Una Iglesia que se reconoce en estado de misión ha de cuidar el anuncio y la celebración del misterio pascual, cumbre y fuente de la vida verdaderamente cristiana. El sentido del tiempo de cuaresma es preparar a los fieles “para que celebren el misterio pascual”. La muerte y la resurrección del Señor son la culminación de la vida de Jesús, a cuya luz toda ella se ilumina y esclarece. Es también el centro de toda la acción salvadora de Dios, desde la creación hasta la consumación de ésta en los cielos nuevos y la tierra nueva donde habita la justicia; y, por otra parte, la vocación del cristiano consiste en vivir de la mejor manera posible ese misterio en la propia existencia: morir con Cristo a la corrupción de toda forma de maldad y resucitar con Cristo en la vida diaria convirtiéndose en adorador del Padre, no sólo de palabra sino en espíritu y en verdad.

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