sábado, 12 de diciembre de 2009

FRASE DEL DIA


"Para Dios, todo deseo nuestro es como una oración. ELIZABETH BARRET BROWNING"

LUZ Y COLOR


“Lámpara es tu Palabra para mis pasos, Señor, luz en mi sendero…”



Lámpara frágil y firme me siento. Somos lámparas de barro en tus manos, Señor.



Barro modelado por Ti, dando forma con tus manos a nuestras aristas, a nuestra inconsistencia, a nuestra tentación de no ser lámpara. Barro, tierra, así nos quieres… obra tuya que con el paso del tiempo se va solidificando, se hace más fuerte, más recio, más firme, más auténtico.



Lámpara que alumbra, sin pábilo vacilante, sin temor a ser apagada y con la confianza de que su razón de existencia en este mundo es “alumbrar” a los que se acerquen a ella.



Lámpara acogedora, modelo perenne que utilizaban los primeros cristianos para orientarse y para orientar a los demás.



El barro, por si mismo no tiene poder para prender la llama, necesita del aceite para que la llama permanezca.



Y yo me pregunto ¿qué o quién es ese aceite en mi vida, Señor?... La respuesta es clara, el aceite es lo que me mantiene firme, estable, serena, constante, lo que me empuja a avanzar, a no cansarme,… las personas que hacen de mí lo que soy, lo que reflejo; las que con una mirada o un gesto me hablan de Ti; las que me tienden su mano a lo largo del camino haciéndome ver que todo es más fácil cuando se comparte, las que están pendientes de volver a poner aceite en mi lámpara para que no deje nunca de alumbrar.



Una sencilla lámpara de barro compartida quiero ser en la vida.



Dar luz, siempre dar luz, y mostrar a los demás desde lo que soy que eres lo más importante de mi vida, que eres el aceite que mantiene viva mi llama, que nada soy sin Ti y que contigo todo lo puedo.



Pon aceite en mi lámpara, Señor, solo así podré seguir buceando en la profundidad de mi ser, caminar por el sendero justo y darme a los demás desde dentro.



Te manifiestas en una llama, en el aceite, en el barro,… en mi vida ofreciendo amor a cada paso que doy.



Gracias por encontrarte y encontrarme en una sencilla lámpara de barro. Quiero ser siempre LUZ.

EVANGELIO Y COMENTARIO AL TERCER DOMINGO DE ADVIENTO



Lucas 3: 10 - 18
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10 La gente le preguntaba: «Pues ¿qué debemos hacer?»
11 Y él les respondía: «El que tenga dos túnicas, que las reparta con el que no tiene; el que tenga para comer, que haga lo mismo.»
12 Vinieron también publicanos a bautizarse, y le dijeron: «Maestro, ¿qué debemos hacer?»
13 El les dijo: «No exijáis más de lo que os está fijado.»
14 Preguntáronle también unos soldados: «Y nosotros ¿qué debemos hacer?» El les dijo: «No hagáis extorsión a nadie, no hagáis denuncias falsas, y contentaos con vuestra soldada.»
15 Como el pueblo estaba a la espera, andaban todos pensando en sus corazones acerca de Juan, si no sería él el Cristo;
16 respondió Juan a todos, diciendo: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, y no soy digno de desatarle la correa de sus sandalias. El os bautizará en Espíritu Santo y fuego.
17 En su mano tiene el bieldo para limpiar su era y recoger el trigo en su granero; pero la paja la quemará con fuego que no se apaga.»
18 Y, con otras muchas exhortaciones, anunciaba al pueblo la Buena Nueva.


INTENTAR EL CAMBIO



Es aleccionadora la actitud de las multitudes que escuchan al Bautista. Son hombres y mujeres que se atreven a enfrentarse a su propia verdad y están dispuestos a transformar sus vidas. Así responden al profeta: «¿Entonces, qué debemos hacer?».

Asistimos hoy a un fenómeno bastante generalizado. Se escuchan llamadas al cambio y a la conversión, pero nadie se da por aludido. Todos seguimos caminando tranquilos, sin cuestionarnos nuestra propia conducta.

Naturalmente, la conversión es imposible cuando se la da ya por supuesta. Se diría que el catolicismo ha venido a ser, con frecuencia, una teoría vacía de exigencia práctica. Una religión cultural, incapaz de provocar una transformación y reorientación nueva de nuestra existencia.

Son bastantes los que se preocupan de las «fórmulas de fe» del catecismo, pero no se plantean nunca la necesidad de una ruptura y una nueva dirección de su vida concreta.

Siempre resulta más fácil «creer» las verdades recogidas en el Astete que esforzarnos por escuchar las exigencias de conversión que se nos gritan desde el evangelio.

Por eso es bueno también hoy escuchar la voz lúcida de quienes cuestionan ciertos fenómenos de fervor religioso que parecen conmover hoy a las multitudes, sin lograr una conversión real a la solidaridad y la fraternidad.

Un hombre tan equilibrado como K. Rahner, hablando de las masas que aclaman al actual Papa, piensa que conviene preguntar a todas esas personas: «¿Rezáis cuando estáis solos?, ¿lleváis vuestra cruz en la vida real?, ¿pensáis en los pobres de nuestro entorno y en el Tercer Mundo?».

Sin duda, son preguntas que debemos hacernos todos los que hemos aclamado con entusiasmo al Santo Padre. ¿Qué sentido podría tener aclamar a Juan el Bautista y no escuchar sus palabras: «El que tenga dos túnicas, que se las reparta con el que no tiene; y el que tenga comida, haga lo mismo»?

Y ¿qué sentido puede tener aplaudir enfervorizadamente a Juan Pablo II y no oír sus repetidos gritos: «Pensad en los más pobres. Pensad en los que no tienen lo suficiente... Distribuid vuestros bienes con ellos... Dadles parte de forma programada y sistemática... Mirad un poco alrededor...? ¿No sentís remordimiento de conciencia a causa de vuestra riqueza y abundancia»

P Pagola

LLEGO EN SEGUIDA


« Mira, llego en seguida, dice el Señor,
y traigo conmigo mi salario, para pagar a
cada uno su propio trabajo. ANtifona de Comunión, Ap 22, 12

EL SEÑOR ESTA CERCA


Han llegado los tiempos mesiánicos


« Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito: estad alegres. El Señor está cerca. » (Antífona de Entrada, Flp 4, 4.5)

« Estás viendo, Señor, cómo tu pueblo espera con fe la fiesta del nacimiento de tu Hijo; concédenos llegar a la Navidad - fiesta de gozo y salvación - y poder celebrarla con alegría desbordante. Por nuestro Señor. » (Oración Colecta)

miércoles, 9 de diciembre de 2009

martes, 8 de diciembre de 2009

MARIA ES LA ESTRELLA QUE GUIA A LA IGLESIA HACIA CRISTO


María es la estrella que guía a la Iglesia hacia Cristo, dice el Papa Benedicto XVI Al presidir el rezo del Ángelus hoy martes 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Virgen María, el Papa Benedicto XVI resaltó que ella es verdaderamente Madre de la Iglesia y es además "la estrella para orientarse y caminar en la ruta indicada por Cristo".

Ante miles de fieles reunidos en la Plaza de San Pedro, el Santo Padre explicó los pasajes bíblicos de la liturgia de hoy, en los que "luego del pecado original, Dios se dirige a la serpiente, que representa a Satanás, lo maldice y le hace una promesa: 'pondré enemistad entre ti y la serpiente, entre su estirpe y la suya: ella te aplastará la cabeza y tu acecharás su calcañar'. Es el anuncio de una victoria: Satanás en los inicios de la creación parece estar mejor, pero habrá un hijo de mujer que le aplastará la cabeza. Así, mediante la estirpe de la mujer, Dios mismo vencerá".

Esa mujer, continuó el Papa, "es la Virgen María, de la cual ha nacido Jesucristo que, con su sacrificio, ha vencido una vez y para siempre al antiguo tentador. Por ello, en tantas imágenes o estatuas de la Inmaculada, Ella está representada en el acto de aplastar a una serpiente con sus pies".

El Santo Padre resaltó luego que en María, "la humilde y auténtica hija de Israel, verdadera Sión en donde Dios quiere poner su morada", se puede ver la obediencia; que la distingue de Adán y Eva, pues "permanece obediente a la voluntad del Señor, ya que toda ella pronuncia un 'sí' y se pone plenamente a disposición del divino designio. Es la nueva Eva, verdadera 'madre de todos los vivientes', de cuantos por la fe de Cristo reciben la vida eterna".

"¡Queridos amigos, qué alegría inmensa tener como Madre a María Inmaculada! Cada vez que experimentamos nuestra fragilidad y las sugestiones del mal, podemos dirigirnos a Ella. Y nuestro corazón recibe luz y consuelo. También en las pruebas de la vida, en las tempestades que hacen vacilar la fe y la esperanza, pensemos que somos hijos suyos y que las raíces de nuestra existencia van a lo profundo en la infinita gracia de Dios".

Seguidamente Benedicto XVI explicó que "la Iglesia misma, aún expuesta a los influjos negativos del mundo, encuentra en Ella la estrella para orientarse y seguir la ruta que le indica Cristo. María es en efecto la Madre de la Iglesia, como han proclamado solemnemente el Papa Pablo VI y el Concilio Vaticano II".

Por lo tanto, continuó, "mientras rendimos gracias a Dios por este signo estupendo de su bondad, encomendemos a la Virgen Inmaculada a cada uno de nosotros, nuestras familias y las comunidades, a toda la Iglesia y al mundo entero. Lo haré yo también esta tarde, según la tradición, a los pies del monumento dedicado a Ella, en la Plaza de España".

Tras saludar a los miembros de la Pontificia Academia de la Inmaculada, liderada por el Cardenal Andrea Maria Deskur, el Papa se dirigió a los presentes en la Plaza de San Pedro en diversos idiomas. En español el Papa recordó que "la Iglesia celebra hoy la solemnidad de la Inmaculada Concepción de María Santísima, tan arraigada en España y en los países latinoamericanos".

"La Purísima, como es denominada la Virgen en la liturgia de este día, fue preservada de toda mancha de pecado para ser digna morada del Cordero Inocente, abogada de gracia y ejemplo de santidad".

"Que el Señor nos conceda el don, por intercesión de la 'llena de gracia', de purificarnos interiormente en este tiempo de Adviento para acoger con prontitud la venida de Cristo a nuestras vidas. Muchas gracias", concluyó.