sábado, 29 de agosto de 2009

ORACIÓN EN EL AÑO SACERDOTAL


ORACIÓN DEL PAPA BENEDICTO XVI PARA EL AÑO SACERDOTAL

La Santa Sede dio a conocer la oración que el Papa Benedicto XVI ha compuesto para el Año Sacerdotal que el Pontífice inauguró el pasado viernes 19 de junio, Solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús y Jornada de Santificación Sacerdotal, y que conmemora el 150 aniversario de la muerte de San Juan María Bautista Vianney, el Cura de Ars.

A continuación, el texto de la oración:



"Señor Jesús: En San Juan María Vianney Tú has querido dar a la Iglesia la imagen viviente y una personificación de tu caridad pastoral.

Ayúdanos a bien vivir en su compañía, ayudados por su ejemplo en este Año Sacerdotal.

Haz que podamos aprender del Santo Cura de Ars delante de tu Eucaristía; aprender cómo es simple y diaria tu Palabra que nos instruye, cómo es tierno el amor con el cual acoges a los pecadores arrepentidos, cómo es consolador abandonarse confidencialmente a tu Madre Inmaculada, cómo es necesario luchar con fuerza contra el Maligno.

Haz, Señor Jesús, que, del ejemplo del Santo Cura de Ars, nuestros jóvenes sepan cuánto es necesario, humilde y generoso el ministerio sacerdotal, que quieres entregar a aquellos que escuchan tu llamada.

Haz también que en nuestras comunidades –como en aquel entonces la de Ars– sucedan aquellas maravillas de gracia, que tu haces que sobrevengan cuanto un sacerdote sabe 'poner amor en su parroquia'.

Haz que nuestras familias cristianas sepan descubrir en la Iglesia su casa –donde puedan encontrar siempre a tus ministros– y sepan convertir su casa así de bonita como una iglesia.

Haz que la caridad de nuestros Pastores anime y encienda la caridad de todos los fieles, en tal manera que todas las vocaciones y todos los carismas, infundidos por el Espíritu Santo, puedan ser acogidos y valorizados.

Pero sobre todo, Señor Jesús, concédenos el ardor y la verdad del corazón a fin de que podamos dirigirnos a tu Padre celestial, haciendo nuestras las mismas palabras, que usaba San Juan María Vianney:

'Te amo, mi Dios, y mi solo deseo

es amarte hasta el último respiro de mi vida.

Te amo, oh Dios infinitamente amable,

y prefiero morir amándote

antes que vivir un solo instante si amarte.

Te amo, Señor, y la única gracia que te pido

es aquella de amarte eternamente.

Dios mío, si mi lengua

no pudiera decir que te amo en cada instante,

quiero que mi corazón te lo repita

tantas veces cuantas respiro.

Ti amo, oh mi Dios Salvador,

porque has sido crucificado por mí,

y me tienes acá crucificado por Ti.

Dios mío, dame la gracia de morir amándote

y sabiendo que te amo. Amén

PRONTO A LOS ALTARES


La beatificación de fray Leopoldo de Alpandeire está cada vez más cerca una vez acreditado al menos uno de sus milagros. Por ese motivo, la casa natal del fraile capuchino abrirá hoy sus puerta por primera vez. De ese modo, se quiere ofrecer un homenaje a este religioso, que dedicó su vida a ayudar a los más desfavorecidos de la fortuna y fue santo y seña para los pobres, en cuya defensa se volcó a lo largo de más de medio siglo vistiendo el hábito capuchino. El proceso de beatificación podría culminar en 2010 tras la documentación de lo que se cree que fueron sus milagros.

viernes, 28 de agosto de 2009

LA SOLEDAD






LA SOLEDAD
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Describir este sentimiento interior no es muy fácil. La soledad puede ser una experiencia bastante particular e individual en cada ser humano. Digamos que la soledad trae, inmediatamente a la conciencia, significados muchas veces aterradores para la vida del ser humano. Pensamos en la soledad y con seguridad evocamos dolorosamente situaciones que están relacionadas con abandono, aislamiento, destierro, encierro, melancolía, tristeza, pesar, terror o pérdida, dependiendo casi siempre de la orilla donde contemplemos ese mar.

La soledad puede resultar como un producto de varios factores; puede estar presente como algo real luego de la muerte de seres queridos, o después de una separación o una despedida, ya sea entre amigos o entre la familia; también es posible sentirla como algo transitorio o percibirla como un sentimiento más duradero en el transcurso de la existencia. De todas maneras, la soledad cumpliría una finalidad muy clara como la de restablecer el equilibrio ante una pérdida, para así recuperar paulatinamente, la energía que se había liberado con el objeto arrancado y poderla utilizar más adelante con otro objeto sustituto. La


dificultad podría hallarse cuando no aparece ese elemento reemplazante. Puede pasar mucho tiempo y allí la soledad tendería a tener otros significados. Casi siempre se requiere un apoyo psicológico para el paso de esa soledad experimentada luego de una pérdida. Pero también, la podemos advertir no necesariamente ante roturas tangibles y que su significado expresaría, muy seguramente, un cuadro de características depresivas. Es a esta soledad a la que quizás tanto se le teme.


No se si pudiésemos hablar de una soledad positiva o de una soledad negativa. Tal vez tendríamos que abordar el tema desde el punto de vista en que la soledad estaría comprometiendo la autoestima o el amor propio. Algunos la sentirían como el conjunto de fracasos y merecimientos frente a sus “incapacidades”; así mismo, otros la plantearían como un fenómeno divino de castigo frente a sus “faltas o pecados”. De todas maneras, cualquiera de éstas no dejarían de ser nefastas para la integridad y valoración emocional de cualquier individuo.


Considero que muchas veces depende de la actitud e interpretación personal que cada sujeto determine, para que “afecte” o lastime su propia vida. Sabemos que muchas veces esto no es muy “conciente”. Se requiere una terapia para lograr reconocer lo que no es muy “conciente”; es decir las motivaciones de este fenómeno.

¡ES PORQUE EXISTES!

miércoles, 26 de agosto de 2009

Los claretianos ante un sexenio decisivo

El capítulo general de la Congregación claretiana ha reelegido superior general al español José María Abella Batlle que el próximo 3 de noviembre cumplirá 60 años.

Estará al frente de los Misioneros del Corazón de María hasta 2015 en los que van a ser años decisivos para la Congregación. A él le va a tocar levantarla o terminar de hundirla. La ha regido desde que aún no había cumplido los cincuenta y cuatro años y dejará el gobierno cuando esté a punto de hacer sesenta y seis. Si cuando llegó al mando supremo era de los claretianos que estaba por debajo de la media de edad del instituto sería trágico que también lo estuviera cuando lo abandonase. Sería señal cierta del R.I.P.

Os animo a todos a que encomendéis a Dios una congregación tan española y que tan bien ha trabajado para la Iglesia y a su padre general. Que todos podamos ver en él a un digno sucesor de San Antonio María Claret. Ya que en otro caso pasará a la historia como el enterrador de los cordimarianos. Ojalá tantos errores en el inmediato pasado les hagan abrir los ojos y rectificarlos.

Y por lo menos hay que agradecerle al P. Abella que la fotografía que ha circulado con motivo de se reelección no hiera a la vista.

lunes, 24 de agosto de 2009

NUEVO SUPERIOR GENERAL DE LOS CLARETIANOS


EL SACERDOTE GOBERNARÁ LA CONGREGACÍÓN HASTA 2015
José María Abella, reelegido superior de los claretianos
El capítulo general de los Misioneros Hijos del Inmaculado Corazón de María, conocidos como Claretianos, reunido en Roma, ha reelegido este lunes al padre José María Abella (Lérida, 1949) como superior general de la congregación para un nuevo período de gobierno que se extenderá hasta 2015.


(R.B./ReL) El padre José María Abella Batlle hizo su profesión religiosa como claretiano el 22 de agosto de 1966. Fue destinado a Japón siendo aún seminarista y quedó incardinado en la Delegación de Asia Oriental desde 1969. Recibió el orden sacerdotal el 12 de julio de 1975. Además realizó estudios de la lengua y cultura japonesas. Fue coordinador durante 6 años del equipo diocesano de animación misionera de la Archidiócesis de Osaka y trabajó en la pastoral parroquial, pastoral juvenil, así como en el mundo de la educación y la formación de laicos.

Los 18 últimos años ha estado al servicio del gobierno general de la congregación como consultor general y prefecto general de apostolado, ocupando el cargo de superior general de la congregación desde el 1 de septiembre de 2003.

El capítulo general ha sido precedido de un retiro en el que se ha hecho presente el cardenal Franc Rodé C.M., prefecto de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica para presidir la Eucaristía.
Durante su homilía, el purpurado reconoció el «estimado y valorado trabajo apostólico» que ofrecen los misioneros claretianos en la Iglesia, que incide en el anuncio y la formación de los futuros trabajadores del Evangelio, tanto en parroquias, en misiones populares y ad-gentes, «así como en servicios especializados para la Iglesia universal».

El cardenal invitó a los misioneros a vivir con profundidad, unidos a la Iglesia y sus pastores, la experiencia personal de Dios tan necesaria hoy al evangelizador para poder afrontar el gran desafío que presenta la evangelización de nuestra cultura, caracterizada por un relativismo «que niega al corazón la capacidad de conocer la verdad».

El cardenal Rodé animó a los claretianos a vivir el capítulo como «un tiempo de gracia en el que la acción del Espíritu Santo se hace más presente, con la mirada puesta en la renovación y el fortalecimiento del instituto».

El retiro espiritual de inicio del capítulo general fue predicado por el prepósito general de la Compañía de Jesús, el padre Adolfo Nicolás. «La humanidad sigue teniendo hambre de Dios», afirmó el superior jesuita, por este motivo, toda nueva generación está llamada a redescubrir la experiencia de la fe y recrearla.
El padre Nicolás invitó a los capitulares a ejercer un serio discernimiento, desde la libertad interior, la escucha abierta y sin prejuicios, se vaya dando respuesta a las preguntas que el mundo hace hoy a los claretianos, informa Zenit.

La congregación de los Misioneros Claretianos fue fundada por san Antonio María Claret, quien después sería elegido arzobispo de Santiago de Cuba, el 16 de julio de 1849, con el fin de buscar en todas las cosas la gloria de Dios, la santificación de sus miembros y la salvación de las almas de todo el mundo. La congregación cuenta con algo menos de 20 obispos, más de dos mil sacerdotes, 3.090 religiosos, en unas quinientas comunidades.


Publicado el 24 Agosto 2009 - 4:26pm

MARÍA Y EL DEMONIO


María y la lucha final.

51. A estas últimas y crueles persecuciones de Satanás, que aumentarán de día en día hasta que llegue el anticristo, debe referirse sobre todo aquella primera y célebre predicación y maldición lanzada por Dios contra la serpiente en el paraíso terrestre. Nos parece oportuno explicarla aquí, para la gloria de la Santísima Virgen, salvación de sus hijos y confusión de los demonios:

"Haré que haya enemistad entre ti y la mujer,
entre tu descendencia y la suya,
ésta te pisará la cabeza
mientras tú te abalanzarás sobre tu talón."


52. Dios ha hecho y preparado una sola e irreconciliable enemistad, que durará y se intensificará hasta el fin. Y es entre María, su digna Madre, y el diablo; entre los hijos y servidores de la Santísima Virgen y los hijos y secuaces de Lucifer. De suerte que el enemigo más terrible que Dios ha suscitado como Satanás es María, su Santísima Madre. Ya desde el paraíso terrenal aunque María sólo estaba entonces en la mente divina le inspiró tanto odio contra ese maldito enemigo de Dios, le dio tanta sagacidad para descubrir la malicia de esa antigua serpiente y tanta fuerza para vencer, abatir y aplastar a ese orgulloso impío, que el diablo la teme no sólo más que a todos los ángeles y hombres, sino en cierto modo más que al mismo Dios.

No ya porque la ira, odio y poder divinos no sean infinitamente mayores que los de la Santísima Virgen, cuyas perfecciones son limitadas, sino:

a. Porque Satanás, que es tan orgulloso sufre infinitamente más al verse vencido y castigado por una sencilla y humilde esclava de Dios y la humildad de la Virgen lo humilla más que el poder divino;

b. Porque Dios ha concedido a María un poder tan grande contra los demonios que como a pesar suyo se han visto muchas veces obligados a confesarlo por boca de los posesos tienen más miedo a un solo suspiro de María a favor de una persona, que a las oraciones de todos los santos y a una sola amenaza suya contra ellos más que a todos los demás tormentos.


53. Lo que Lucifer perdió por orgullo, lo ganó María con la humildad. Lo que Eva condenó y perdió por desobediencia, lo salvó María con la obediencia. Eva, al obedecer a la serpiente, se hizo causa de perdición para sí y para todos sus hijos, entregándolos a Satanás; María, al permanecer perfectamente fiel a Dios, se convirtió en causa de salvación para sí y para todos sus hijos y servidores, consagrándolos al Señor.


54. Dios nos puso solamente una enemistad, sino enemistades, y no sólo entre María y Lucifer, sino también entre la descendencia de la Virgen y la del demonio. Es decir: Dios puso enemistades, antipatías y los odios secretos entre los verdaderos hijos y servidores de la Santísima. Virgen y los hijos y esclavos del diablo: no pueden amarse ni entenderse unos a otros.

Los hijos de Belial, los esclavos de Satanás, los amigos de este mundo de pecado ¡todo viene a ser lo mismo! han perseguido siempre y perseguirán más que nunca de hoy en adelante a quienes pertenezcan a la Santísima Virgen, como en otro tiempo Caín y Esaú figuras de los réprobos persiguieron a sus hermanos Abel y Jacob figuras de los predestinados.

Pero la humilde María triunfará siempre sobre aquel orgulloso y con victoria tan completa que llegará a aplastarle la cabeza, donde reside su orgullo. ¡María descubrirá siempre su malicia de serpiente, manifestará sus tramas infernales, desvanecerá sus planes diabólicos y defenderá hasta el fin a sus servidores de aquellas garras mortíferas!

El poder de María sobre todos los demonios resplandecerá, sin embargo, de modo particular en los últimos tiempos, cuando Satanás pondrá asechanzas a su calcañar, o sea, a sus humildes servidores y pobres a juicio del mundo; humillados delante de todos; rebajados y oprimidos como el calcañar respecto de los demás miembros del cuerpo. Pero, en cambio, serán ricos en gracias y carismas, que María les distribuirá con abundancia, grandes y elevados en santidad delante de Dios, superiores a cualquier otra creatura por su celo ardoroso; y tan fuertemente apoyados en el socorro divino que, con la humildad de su calcañar y unidos a María, aplastarán la cabeza del demonio y harán triunfar a Jesucristo.